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Las penas con pan

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Dice la frase hecha que las penas con pan son menos penas, y es cierto.  La gente se endeuda para irse de vacaciones, pero cuando vuelven a la rutina se arrepienten de haberse endeudado. No voy a juzgar a nadie, ya que el tedio y lo que implica un verano en casa, y más con este calor, es algo verdaderamente insoportable. Irse de vacaciones es altamente recomendable cuando se tiene algo de dinero, pero mirando bien lo que es necesario y lo que no, me conformo con menos diversión, pero sin que me falte lo esencial. Lo esencial es no privarte de lo necesario. Pero nunca estamos satisfechos con lo que tenemos. Le pedimos a la vida más de lo que esta ofrece.  Y eso es simplemente algo inequívoco que lo necesario tenga que ver más con la manera de vivir pacata, pero con plenitud, en el ámbito de tener tan solo lo que se necesita. Prefiero no privarme de lo necesario y omitir el hecho de irme de vacaciones cuando no hay dinero. 

Buscamos la lectura para sobrevivir

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  Buscamos la lectura porque el mundo lee, pero prefiere hacerlo entre susurros que prefiere andar hacia el encuentro de lo que un libro pueda ofrecernos y nadie nos podrá arrancar. Buscamos un buen libro que nos lama las heridas, como si fuéramos perros que se mutan en el ápice de sueño que les redima. Buscamos el calor de los libros en invierno, y la frescura placentera en la comisura del verano. Buscamos en la lectura un yo que busca en los otros lo que de un libro tomamos y que el silencio no puede darnos ya. Buscamos en el placer de la lectura el derecho que no puede darnos nada, y acude a la verdad entre la grandilocuencia de los sentidos. Añoramos al libro ya leído y somos tendencia hacia la esperanza del libro, ese que espera reencontrarnos y que agazapado sale a nuestro encuentro como un padre o una madre a nuestra búsqueda y a nuestro paso. En una buena lectura está todo el sueño que almacenamos y busca guarecernos para darnos total cobijo, y lumbre entre la luz que busca...

Cosas del verano

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  Hoy estoy viendo documentales de Julio Ramón Ribeyro, y como el que no quiere la cosa el algoritmo me ha llevado a los pobres, y digo bien, ‘pobres’ cabezas de turco de la televisión peruana. Ahora cualquier muchacho que delinca se puede convertir en un cabeza de turco. Pero es todo parte de una farándula que a mí no me interesa, me interesa otro tipo de excelencia peruana. Si de algo tengo ganas es de que termine este verano crucial. Nada me cansa más que un verano donde se van todos y nadie regresa al lugar idóneo donde se nos origina tanta calor absorbente. El verano cansa más que otras estaciones. Hace unos días recibí el roll up de mi novela y no lo esperaba. Es un roll up bastante interesante, ya que lleva mi logo, además el de la editorial y su email, inclusive. Cuando tienes una cierta edad pocas cosas agradan del verano. Especialmente si estas van atribuidas a la juventud. Por que uno deja de tener esa apariencia de joven que se diluye con el tiempo. Y donde esta es más ...

La palabra gratis

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  La palabra gratis pone cachonda a mucha gente. Yo escribo, pero creo que mis libros no tienen ningún interés. Ni como concursante ni como referencia, ya que ponen el acento en las enfermedades psíquicas. El estigma normalmente no proviene únicamente de gente denominada “normal”.  También proviene como reclusión social. Nada es gratis en esta vida, y el precio siempre lo he pagado yo o mis padres, y me refiero a mis libros. Vivo una vida tan precaria que me arranco las muelas que se me van a caer con las manos. Hoy le he dicho a la asistente social que, si el precio de mis lágrimas escribiendo LiooLi Wanted debía  ser gratuito, ya que entiendo que no vale la pena regalar mis libros, aunque sean malos. La gente no lee ni las ventanas de diálogo en Internet, ¿por qué tendrían que leer mis libros? Y más aún conociendo la naturaleza que me persigue como una sombra. Hablando de sombras, para los que no lean libros les doy mi más sentido pésame , esa frase no es mía, es de Jav...

Ser pobre

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  Ser pobre, hoy en día, es una agonía fácil de llevar, aunque te nieguen la gratitud y la solvencia en cada suicidio del total esfuerzo. El pobre se traga la sopa como si fueran a quitársela. Sopa de fideo que se seca en los frigoríficos que solidifican el grano y el cereal arraigado en el hambre como una plegaria desnuda de locura en un mundo que nada más que dinero quiere. Ser pobre, pobre de aquel que siendo pobre desprecie el pan de la mañana en la noche que lo endurece. Soy pobre pero generoso. Demasiado generoso para la abnegada justicia que lo contamina de ruego y sombra. Ser pobre te hace esclavo de un patrón, de un capataz, de un mandón. Soy lo que se desprecia sin compasión, soy lo que no vale la pena, porque no hay nadie más pobre que el que piensa libremente y no duda en verter una flor destrozada como regalo del monstruo. Soy pobre, sí señor, porque he nacido severamente pobre. Porque mi trabajo es valor sin fruto, y una plegaria dormida ante el obispo que tiene tende...

Por amor a los libros

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  Si no hubiera encontrado la compañía de los libros, sería seguramente, un energúmeno o un pusilánime que no supiera saber de qué hablar o de qué callar, o de qué reír y de qué llorar, o tal vez estaría en un abismo sin saber bien cómo echarme atrás para eludirlo. En papel tengo un centenar de ellos (quizá doscientos), y unos cuatrocientos en formato digital. Sé que estas cifras no son nada con respecto a la cuantía, pero tengo los libros fundamentales. Pero mi verdadero valuarte literario es la búsqueda de PDF’s en Google, o buscar la verdad contrastada a través de la inteligencia artificial, o la wikipedia. Si no hubiera encontrado el mundo de los libros, estaría en un manicomio, o tal vez estaría gritando a unos o a otros sin un porqué como excusa. La soledad para mí no existe gracias a los libros. Pero tampoco tendría el maravilloso tic de la escritura, si no hubiera Internet. Empecé a escribir y leer en 1996, y desde entonces ahí ando, reconociendo mi poco talento ante el tal...

Pasan los años

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  En lo tardío del existir he dejado mis versos desnudándome. Porque la juventud es empezar por el postre, y las promesas de lo que seremos se pierden en el hecho de lo que somos. Abandoné todos los gemidos que llevo por dentro y son refugio de lo que callo, como un amor primero y una cuadriga de ensoñación, como un preámbulo de buena muerte, como un amuleto de insinuación. Soy lagartija que huye del sol, y salamandra que busca farolas. Engullo la filosofía del no, y al lado tuyo fui otra persona. Tengo nostalgia de mi pasado precoz y esta adultez que se desmorona. Me hallo y me destapo del yo, ya que sin ti la magia sería un juego para dos, del ajedrez el peón, el descuido que aprovecha el ladrón, el si totalmente cegado de la primera persona del plural de este meditado no, de este problema involucrado en la desazón. De este pergamino de hielo en la intuición y el desafío incoloro de los previos a una feble canción que se envalentona. 

Paseo por el jardín botánico

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  Llegado a este punto, arribado a la panoplia de magnolios que flores comentan, ahora te digo porque tú sabes porqué, te digo que siempre has visto mi longitud de miras guiada a mirar desde abajo, que sabías porqué lloran los abedules a nuestro paso, que me digan que vengo de centenarios olivos, y tú sabes porqué, que los olmos se nutran de lo sagrado de mi empatía, que tercos son los cipreses con su fruto inútil, más inútil que las agujas de los pinos que repliegan el bosque, de olores nuevos que tú sabes porqué, con sus piñas hacemos unas brasas perfectas y nos comemos la carne como pájaros del monte. Yo creo que no sabías y tú sabes porqué, que la cuneta está repleta de encinas y duros robles, me dirás que no californique en las ramas de la inapetencia, y tú sabes porqué, no pienso ir más a comer del madroño, tampoco del laurel desolado. No pienso más volver al otoño cuando el castaño se despide de sus amargas sustancias, yo quiero acucurrarme entre la hojarasca ocre como un al...

Adentrarse en la literatura

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  Adentrarse a la literatura es como una droga a la que te vas viciando y vas cada vez más allá, y cuando te das cuenta, necesitas más y más dosis. Yo empecé a escribir de noche y a mano. Las veces que más me he reencontrado con la literatura es a través de los libros que me compró mi madre. Me compró las obras completas de Lorca, y después, me fue comprando libros de tapa dura de la editorial Galaxia Gutenberg. Todavía guardo las libretas donde, a partir del año 1996, fui llenando de poemas y escritos al compás de cualquier música que me apeteciera escuchar en ese momento. Ahora escribo en la tablet. Me resulta cómodo. Creo, a mi parecer, que no se debe escribir en dos ocasiones de la vida. Ni borracho, ni enfadado. Nunca debes escribir bajo estos efectos, ya que, se traspapelará en lo que escribas en ese momento. Pero lo más importante de cualquier escritor, es la lectura. No soy ni he sido un lector voraz. Pero las veces que he leído me ha aportado más de lo vivido. Aunque lo vi...

Fábricas vaciadas

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  Cuando trabajaba en la UH me encantaba pasear por la fábrica vacía de personas. Era un gran privilegio que me era otorgado cuando me quedaba los fines de semana para hacer horas extras. En aquellos pasillos sin gente me ponía la radio y trabajaba con placer. Esa seguridad que tenía cuando trabajaba en la fábrica vaciada no lo tenía cuando estaba repleta de gente. Últimamente me acuerdo bastante cuando trabajaba. Cosa que hace ya años, pero cuando escucho a los coches de gente que madruga para ir al trabajo recuerdo cuando yo volvía, ya que hacía turno de noche. Ese turno me ha hecho un noctámbulo incluso ahora que no trabajo. Echo de menos esa sensación de estar a tu bola en una fábrica y con poca gente, la necesaria. Seguramente habrá quien diga qué suerte tiene que no trabaja, pero yo no diría tal cosa, porque cuando yo trabajaba, en el turno de noche habitual, era verdaderamente feliz. 

Yo puse a tus pies

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  Yo puse a tus pies la losa de mi sufrimiento. Esa es la razón de mi encierro. Esa es la razón de esta fuga voluntaria. Estoy incendiando mi corazón a diario. Sufro un despotismo deliberado. Mientras que iba comprendiendo el sentido de la vida, fui comprendiendo una vida sin sentido. O quizás sea lo contrario. Ahora no lo sé. A medida de que paulatinamente iba comprendiendo el idioma de mis semejantes, se iban alejando del concepto que tenía yo de semejanza contrario a mi persona. En primer lugar tuve muchos amigos, tal vez demasiados, y todo cayó en un goteo como si fuera un suero que me desvinculaba de amigos, incluso de…

Cómo ser gourmet por muy poco dinero

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  Si le pones ColaCao clásico a un yogur de textura griega podrás deleitarte de una exquisitez por muy poco dinero. Si le pones también a un yogur griego unas virutas de chocolate negro de menta rallado serás agraciado por un bocato di cardinale , podrás entender el origen de la stracciatella . Si en lugar de chocolate negro de menta, le pones chocolate relleno de crema de pistacho (siempre y cuando sea del Mercadona) y le añades una cucharada de azúcar, podrás degustar el azúcar caramelizada como un paladar extremo plagado de sabores y texturas, que recuerdan a la nuez de macadamia, es un lujo para gourmets de todo tipo, y para los golosos empedernidos. Si le pones a una sopa unas cuantas micras de pimienta negra molida podrás gozar de algo delicioso, no solo está el gusto en la sopa ramen, y no solo está la sopa decantada hacia la trufa, también podrás degustar una sopa china con todo su fundamento. Si en una rodaja de pan de molde sin corteza pusiéramos un helado de vainilla der...

Corregir cansa, pero es necesario

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  No hay cosa que me origine más cansancio y que me cause más  inapetencia que corregir mis cosas. El hecho de corregir es un momento de bastante tedio y hartazgo, ya que tienes que meter toda la carne en el asador e ir con mucho cuidado, poniendo de tu parte, toda la cautela posible. Se escribe aquello que te gustaría ser leído como lector, y por ende, aquello por lo que se cree que no se ha dicho nada al respecto. Me lo paso muy bien escribiendo, pero el hecho de corregir me cansa de sobremanera. Es como volver una y otra vez a un lugar que ya di por zanjado en la primera corrección. Pero siempre, o casi siempre, uno quiere y desea que lo que escribe tenga la máxima optimización. 

La palabra producto

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  Odio la palabra ‘producto’ porque lleva implícita la palabra ‘mercado’. Odio la palabra ‘proyecto’ porque lleva implícito una mala intención. Odio la palabra ‘liderazgo’ porque nadie es más que nadie. Odio la palabra ‘globalización’ porque considero que el mundo es ahora una Pangea. Odio la palabra ‘trayecto’ porque la respuesta está en el viaje. Odio la palabra ‘fragmento’ porque la respuesta está en el todo. Odio la palabra ‘OTAN’ porque es mentira, totalmente mentira. Odio la palabra ‘economía’ porque el mundo es una sandía. Odio la palabra ‘patente’ porque no tiene que ver con la inventiva. Odio la palabra ‘porcentaje’ porque no creo que haya nada más interesado que eso. Odio la palabra ‘bloqueo’ porque la padecen los pobres. 

Una vida nada fácil

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  No es nuevo afirmar que la vida no es nada fácil, cuando acudes a la inercia tendenciosa desde un lado, los problemas afectan por el otro, cuando crees tenerlo todo bajo control, los problemas afloran como moho. Ya no queda tiempo para vivir una vida decantada hacia el ocio, hace años que no voy a discotecas, hace siglos que solo veo cine en casa, siempre solo, pero podría ser peor. Hoy dicen que el neoliberalismo es una plaga de insatisfacción, eso tampoco es nuevo. Mantener el equilibrio cuando todo va en tu contra es una ardua tarea. Para colmo de males, los hobbies cuestan caros, muy caros, pagar por llevarlos a cabo es una tarea tan dura que en estos momentos pierdo la esperanza, si alguna vez la he tenido. Aquellos que se decantan por escribir lo tienen aún más duro ahora. Escribir es un acto, hoy en día, algo así como un trabajo eventual por el que no cobras, pero es algo por lo que vale la pena poner tus grandes esfuerzos. C’est la vie. 

SOMOS

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  Cuando unos padecen de miedo otros padecen de risa, cuando unos padecen de inercias otros padecen de incautos, cuando unos padecen de lejanías otros cogen el sol con las manos. Cuando tal vez exista un vértigo en las calles, otros atestiguan la dureza del suelo, como si las estatuas dejaran de ser monumentos de provincia y fueran solo eso, estatuas que se encaramasen mirando a la realidad de cada uno, y nos salva del abismo un libro, una historia, o un poema, un retazo de belleza suspendido en lo que vemos, un bosquejo de nada que en un rincón suspira, un suspiro que ya no consuela. Cuando unos bostezan en las tardes de domingo, otros se acostumbran al silencio, como si el silencio se abriera como una nuez, y dejara en los recuerdos meramente cáscara; cáscara y olvido que sucumbe en la precaria volatilidad del tiempo, en la inutilidad de un beso frío. Cuando unos pierden el rastro de la vida, otros se encaminan a la pérfida muerte de los astros, y la corta noche del verano se ase...

Vacío

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  Desde un tiempo hasta aquí, miro a mi alrededor y veo vacío, y solamente eso, vacío y nada más. Miro adelante y a la izquierda, y también a la derecha, y estoy solo, completamente solo. No sé en qué momento me equivoqué y porqué se me paga con este desagravio. Quizá yo sea el agravio. No es lo mismo comer el pan con pan, y renunciar a la comida de los tontos, ya que comprendí que me hice un hombre cuando mi madre dejó de darme cariño, pero sé que me quiere, y también sé que todo lo que ella me dé siempre será un cheque con fondos. Cuando tienes un completo vacío no te llena nada. Tan solo intentas escudriñar ese inmenso vacío. Arrancarte la piel a tiras y despojarte de suburbios y latidos en las afueras de todo. Si no fuera porque siento desde afuera las voces de adentro, mi tedio no andaría vacío para contemplar mi pesadumbre desde lejos. La calle está fría a pesar de que estamos en pleno verano. No tengo otra alternativa que entregarme a la palabra. Al regocijo de los libros. P...

Escribimos para que nos consuelen las palabras

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  Escribir para sí por si acaso nos entiendan las voces del alma, ya que con los ojos abiertos miramos, al espíritu que nos habla. Escribir es como una terapia. Una terapia que se hace triste y lenta cuando no existe el punto de vista de tantos, y tantos escritores. Leemos para entender lo que otros son y lo que han vivido. Leer es reencontrarte con el agravio convertido en sed, que nunca se sacia, pero que vamos en su busca, una no, cien, miles, millones de veces. Porque si no tuviéramos la literatura moriríamos de tedio, de realidad descarnada, de angustia o regomello. Escribimos y leemos para quitarnos el vinagre de las sopas frías. Menos mal que en el mundo hay poetas que nos digan la verdad, pero también los hay que nos ayudan a estar listos para enfrentarnos a la flema del asco. Son esos poetas, que no cantan pero que hieren, que no dan pena pero te dan consuelo. Hay muchos poetas buenos en este mundo. Los hay quienes se apuntan a un bombardeo de palabras, y que nos estallan ...

Mentira inocente

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  Ahora que sé que soy el último hombre en el que llegan las preguntas sin respuesta, el último hombre que creía en lo que nadie ve, el último hombre dotado de una gracia en las estrellas, nadie pensó en mí cuando tenía mi propio oxígeno, oxígeno que se promovía y se expandía por mi mundo interior, solamente mi madre y mi padre lloraron cuando me quitaron los pétalos al verme desnudo en el prolegómeno jardín que me miraba, y mis ojos, cosidos con el nylon de los dioses, como estatuas de porcelana en la quietud del adorno, repleta la efigie de silencio, como soles interiores que no huyen y contemplan una pared, que quietos de esperanza se estremecen de noche,  de noche desde la pura brisa sureña, yo presentía el acto canibal de encontrar un Saturno devorando a sus hijos, presentía yo que el cielo mentía desde la inocencia, y mi camino iba a ser lento y preciso, porque nadie quiere ver un corazón roto.  Porque yo también creía en una verdad de párpados abiertos. Y siempre s...

El guardián de mi hermano

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  Tengo a mi hermano entre mi corazón y mi alma pese a que no he sido un hermano como debiera ser. Cada vez que se va por cuestiones de trabajo rezo a Dios como se debe rezar a un hermano, ya que no sé rezar ninguna letanía, ni siquiera un padre nuestro, aunque me esfuerce en aprender, ya que con el alma impregnada de silencio, y con la esperanza de que vuelva entero y sano, que vuelva, porque no es solo preocupación, es la justicia que se merece. Mi hermano, al contrario que yo, es y ha sido un hermano timorato, buen hijo, buen esposo, y buen padre. Espero que regrese a su hogar y que el trabajo le sea breve y leve. Mi hermano es distinto a otros hermanos, recuerdo haberlo puesto en tesituras, en momentos en los que debería haber sido mejor hermano, no santo, ni santurrón, pero si bueno. Mi hermano, y no lo digo por decir, es trabajador, luchador y goza de aprecio entre sus amigos y también los míos. Mi hermano es una persona que me ha protegido siempre, y ha mantenido protección ...