MONÓLOGO DE UN POETA CON VOCACIÓN (2ª Parte)
Todos los escritores se empeñan en aparentar precocidad en la escritura. Todos pretenden ser Mozart metidos a poetas. Todos los escritores fingen ser vocacionales a edad temprana, y si no lo son, mienten con conocimiento de causa, y si no mienten, envidian a los que sí lo son. Yo empecé a una edad tardía. Empecé casi con 24 años, y por tanto, envidio a los poetas/artistas/escritores que empezaron jóvenes en su vocación. He tenido que cambiar muchas veces de piel para escribir medianamente aceptable, he tenido que leer libros pesados para encontrar y mejorar mi estilo, he viciado y redundado siempre en un mismo tema, he borrado y he tachado mucho poema malo, he reescrito muchas veces para que nadie me publique. Escribir es un oficio tan severamente difícil que si lo llego a saber me hubiera dedicado a ser aficionado al fútbol, o aficionado a las quinielas, los juegos de azar, y loterías ocasionales. Que a nadie se le ocurra pensar que si escribe mal vendrá el azar a decir...