La equis orgánica
¿En qué lugar y en qué momento dejé que me clavaran un puñal en el pecho para que nadie me reconociera al verme? ¿En qué lugar de mi cerebro se marca la equis orgánica de mi enfermedad? Ya sé que soy un cero a la izquierda, y conozco mis limitaciones. ¿Tal vez necesite un psicoterapeuta de la filosofía Freudiana u otro de la filosofía lacaniana? La calumnia es una mancha que no se quita con nada. Ni con vinagre, ni alcohol, ni disolvente, ni aguarrás, ni gasolina. La equis orgánica que tengo en mi cerebro es la prueba evidente que en el secreto de la vida nada es secreto. Todo se acaba dilucidando. Las preguntas a estas cuestiones nadie las sabe preguntar, pero las respuestas guardan un secreto entre las cloacas y el mundo efímero de las casualidades poco dadas a la evidencia sustancial. ¿Hay alguien en cualquier lugar que te esté mirando? La verdad es que los seres humanos no están solos. Están sincronizados. ¿Qué idioma hablan los pensamientos sean estos de la índole que sean? ...