El meollo de la literatura
Muchas veces me digo, quizá demasiadas, ¿en qué lío me he metido? La literatura tiene tres posiciones para llevarla a cabo. Una, como lector, otra, como escritor, y la última, como escritor y lector. Muchas veces pienso que no tiene ningún sentido escribir, pero empecé por el flamenco a escribir poesía, después como manera de evadirme, y por último, por el hecho de la necesidad de expresarme. Pero en este mundillo hay envidias, hay poco riesgo en el mundo editorial, y bueno, llegar a ser un buen escritor no es algo que sea posible de la noche a la mañana. Decirme a mí mismo que en qué lío me he metido es como un arrepentimiento con la boca chica. Me gusta escribir, pero ¿hasta qué punto al alza o a la baja se sustenta de satisfacciones? Son todo desengaños. Y no quiero decir que escriba mal, que no lo digo por mí, lo digo por esos escritores o poetas que no se rinden en la vida. Escribir es un acto difícil, por eso me pregunto ¿qué consigo yo con esto? No me echo nada al bolsillo...