Capplannetta y el síndrome del nido vacío
Quizá tengan razón aquellos que llaman como “Síndrome del nido vacío” a las primeras discusiones en pareja. Yo me emancipé a los treinta años, aunque existe gente de más edad que no lo ha hecho todavía. Vivir solo no es fácil, pero cuando el nido deja de ser nido quiere decir que tus padres prefieren tener una jubilación tranquila. Yo soy un náufrago de un barco donde el interés y el desinterés han hecho mella en mi “nido” y se ha llevado por delante a padres y lo que eso conlleva. Vivo en la casa donde yo discutía con mi ex y no guardo un grato recuerdo. Eso me condujo al divorcio definitivo. No soy una víctima, y tampoco el último y el primero que se divorcia. Yo, antes de separarme, aunque las discusiones llegaran a estados críticos, jamás le puse la mano encima. Aunque esa etapa de mi vida la haya olvidado, no perdonaré el agravio hacia mis padres. Quizá haya llegado al punto de empeorar mi enfermedad, pero no puedo culpar a mi ex, aunque ella haya dejado trampas furtivas, el hecho...