Traficantes de humo
Hay tantos que trafican con la soledad, también hay otros tantos que trafican con la locura, y también otros tantos más que trafican con el miedo, como chantajes emocionales contra un mundo, tan velozmente presentido, tan velozmente predestinado, tan nocivamente persuasor…Como la virginal presencia del aroma del humo de quienes no se tragan el humo de un cigarrillo. Como tantas personas que buscan en todo una oscuridad y cuando la encuentran, después de perseverar, resulta que no querían la oscuridad. He pensado muchas veces en el suicidio, pero justamente después de aguantarse la chispa de la vida, efervescente como una aspirina, la vida tiene una nueva alegría entre los michelines agazapada, o entre las plegarias del sueño, y retomas la esperanza, la retomas porque no te queda más nada. Te llenas de oxígeno y eres tú nuevamente. Y dura un momentito, sólo un momento. Porque la alegría de los que sienten no es la misma que la de los que se empeñan e invierten en el garrote vil. T...