Capplannetta y la psicosis
A menudo aparece la psicosis como un enorme monstruo que viene con hambre atrasada. A mí, que vivo solo, cuando entra en mi psique la intrusa traidora (la psicosis) toda la casa se hace suya. Me espera en los ruidos, en los fantasmas que yo mismo creo, en mi soledad amarga que nadie quiere entender. Cuando la psicosis viene a mi encuentro no hay lugar para dos osos feroces en la misma cueva. Primero, me asalta con sus agujas y luego vienen los miedos. Excelentes compañeros en la noche y en la tarde. Cuando la psicosis me deja paralizado, aterrado, confuso, se apropia de mi alma como un juguete usado. La psicosis la creo yo tirando del hilo de la sugestión. La psicosis se lleva bien con los suicidas, con los mártires del deber, con las vírgenes sin Aleluya. Un día de estos la miraré a la cara y le diré: —vieja del demonio ¿qué quieres de mí? Ella, muda y terroríficamente molesta me avivará las brasas como si de una fragua se tratara. He despertado muchas veces a los monstruos de mi mied...