Capplannetta da una de cal y otra de arena
Debo mantener la casa cerrada en verano, pues vivo frente a una plaza pública y temo que entren las moscas de la calle. Odio las moscas. Son insectos asquerosos y pesados. En la plaza pública se oyen toda una miscelánea de sonidos que no te dejan desplegar las alas de la verdad, son sonidos amenazantes, inquisidores y son parte de una fauna que no me interesa. Se oyen aullidos, silbidos, motores en marcha, gritos de locura alegres o estridentes, se oyen cacareos, se oyen peligrosas y teatrales imposturas, amenazas y golpes en las puertas, y timbres que suenan para apresarte. La plaza pública en verano es como un rumor a unos metros de ti, empieza en el crepúsculo, cuando el sol no es molesto y sí muy preciso, prosiguen en la noche, hasta la entrada en madrugada. Los rumores en la plaza pública pueden ser algo pesados, pueden hasta intoxicarte, debo cerrar las ventanas en verano, si no quiero vivir en un infierno de asfixia y ansiedad constante. *** Todo este texto e...