Ser nadie
No se puede ser nadie, no se puede ser nadie, nada más que nadie. Ser lluvia que cae a la tierra y se convierte en lodo. No se puede ser nadie, nunca ser nadie. No se puede ser aire que pasa parsimonioso como un acompasado sollozo de aliento. Nunca jamás ser nadie. Como el agua ocre que corre repleta de barrosa, como la mala hierba que se arranca sin más. No ser nunca nadie. Es imposible. No ser nada más que nadie. Como un peregrino que no sabe dónde va. Como un perro de nadie, como un semidiós enfermo de nadie, como un presagio sin presentirse. No ser más nadie. Ser la hojarasca seca y arrinconada en el otoño más gris. No ser nunca nadie. Como un pasmarote, o como un simplón sin más, o como un pasmado personaje sin sustancia, que ni comete ni merece. No ser más nadie. Como un preludio sin decir nunca más nada, como una pregunta sin un respuesta coherente. No ser ni sentirse nadie. Como romper de un plumazo el aliento de un bostezo. Como un orgasmo a medias. Como un destino sin p...