Capplannetta y la capacidad de estar solo
Tener la capacidad de estar solo e intentar, de una vez por todas, no joder al prójimo. Escuchas las noches de verano y oyes el lugar de algarabía de las plazas públicas y las alamedas, escuchar el ruido de motores de coche, escuchar, por ejemplo, ese mundo del cual tú un día formaste parte, y ahora, alejado y disperso, como un amor que no quiere a ti entregarse, como una imagen que se disuelve en la memoria, no quiere ser parte de lo normalizado. La capacidad de estar solo es la de vacunarse, curarse, protegerse de las sombras y los ocultos bosques negros allá en la opacidad de la noche más sutil, más silenciosa, las gentes se van a sus quehaceres y a sus sueños remotos, aunque quedas tú por rendirte a los brazos de Morfeo, y cuando ya la noche está en calma, vienen a tu descuido a visitarte los fantasmas del ayer, y la noche se torna convulsa, fragmentada de ecos y aullidos de medianoche. A veces es mejor encontrarse solo, ya que en tus obligaciones no hay ninguna obligación que d...