Capplannetta une verbos con adjetivos
Escribir es un hábito de los que no puedes desengancharte fácilmente. Primero empiezas a escribir poemas automáticos, digamos surrealistas, después te das cuenta mientras lees que debes ser más coherente. Dentro de esa coherencia descubres las metáforas, descubres las imágenes, y te percatas de que a tu poesía le falta poesía. La poesía verdadera es aquella que te hace soñar despierto multitudes de vapor, naturaleza gaseosa, y un monstruo que se esfuma con un tremendo pavor a esconderse en un trastero. Hay poesía delicada, hay poesía varonil, feminista, pero lo mejor en poesía es aquella poesía que vale para niños grandes que sueñan en cópulas de nubes. Mi editor Pablo Méndez conoció a Gloria Fuertes, y le ha publicado textos. A mí, Gloria, no sólo desde niño me gusta cuando la veía en la televisión, también cuando escribía versos que comprendía ya de mayor. Pero valoro mucho su poesía infantil, precio que tuvo que pagar caro. Pero hay muchos poetas que quieren perdurar, y no creo como...