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Capplannetta y la verdadera cara del estigma social

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Mucha gente me ha llegado a preguntar, ¿cómo es que siendo tan bien parecido y siendo tan joven contratas los servicios de una prostituta? Y yo les respondo con tres razones. La primera: porque casi todas las prostitutas son bellas y tienen la piel suave y son profesionales que desempeñan muy bien su trabajo. La segunda razón: porque cubren mis necesidades, me gustan  porque dan conversación, a veces interesante y otras porque prefiero gastar dinero y estar con ellas unas horas que casarme, tener hijos y hacer lo que la mujer disponga. Y otra, la tercera, las mujeres rehuyen de las enfermedades mentales, pero especialmente de la esquizofrenia. Ignoran que lo que me diferencia de la gente es que tomo cinco pastillas diarias y las demás personas solo toman una pastilla cuando les duele la cabeza o sufren algún tipo de molestia.  El estigma que hay sobre la esquizofrenia es un asunto delicado. No se puede meter en un mismo saco a todas las personas que padezcan alguna enfermedad...

Capplannetta y el estigma social

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Muchos se conforman con ser mero actor secundario en esta vida repleta ella de protagonistas. Cada uno vive su vida a su manera, yo me conformo con ver la vida venir, en dar un diagnóstico antes que la enfermedad lo mate a uno, es difícil a veces, influyen demasiados factores a la contra, pero hay cosas tan evidentes que te saltan a la vista. A veces tener demasiado protagonismo te pone delante ante lo elemental, alguna gente no siente vergüenza ajena, y menos de sí mismos, por ello les encanta la exhibición, pero los hay a quienes los calas con que abran la boca o con verles la cara. Yo, por educación, callo. Por eso dirán aquello de quién calla otorga, ¿y qué se otorga? El beneficio de la duda. Es mejor darle a todo el mundo el papel de presunto, salvo a los que no tengan ningún perdón, ¿y qué hecho en la vida no debe perdonarse? Dos, a mi parecer, son las cosas que no perdonaría jamás, la ingratitud y la barbarie vista con ojos de hombre noble y justo. Yo he podido pecar de mucha...