en un cuarto
En un cuarto, ya que los fumadores somos unos apestados, invoco a la Navidad de mis primeros días y no hay un antiguo martirio que resucite a esos años, comida bien cocinada y el reproche botarate que viene a tu encuentro de abrazada alegría, han pasado unos años y de todo aquello (que de ensueños mágicos respiran akelarres de sacrificio, y ya de amigos que se van a dormir más temprano) las noches huyen entorno a una copa de vino vacía, o a una frecuente osadía de mezclar mañana con madrugada herida.