Pelea de hermanos
Un 18 de julio de 1936 me peleé con mi hermano a garrotazos. La pelea podría parecer cualquier pelea de dos hermanos que discuten por cualquier cosa sin importancia, pero no, resultó ser algo más serio de lo normal. Empezamos a darnos garrotazos, perdimos los dientes, nos amoratamos la carne, nos hicimos jirones la ropa, nada, una vulgar pelea entre hermanos. Hermanos de la misma sangre, hermanos desde el nacimiento, se pudrió el recuerdo de nuestra infancia, un recuerdo que como en todas las infancias resulta ser placentero, en nosotros se convirtió en un rastro borrado con las manos para despistar al cazador. Una pelea entre hermanos es algo duro para cualquier madre que lo presencie, cuando nos peleamos mi hermano y yo a garrotazos mi madre se desmayó. No sé si fingió para que paráramos o en realidad se desmayó al sentirse impotente, pero nosotros aún así no parábamos de darnos garrotazos. Estuvimos dándonos garrotazos tres años. En 1939 acabamos de darnos garrotazos, paramos exhau...