Capplannetta y los ruidos del silencio
Me chirría el murmullo de los escondites aledaños al fracaso de mi oído y la somnolienta calamidad. Me frecuenta la gran verdad para que me digan que huyo con mi desnudez por las calles del miedo. Siento el ruido de las cerraduras en las cárceles de la memoria colectiva. Tengo tanta fe en el ruido invasor que dormito en las pupilas del sueño. Me cobran intereses por números rojos o por deudas con retraso. Hace años que dejé de ser silencio invisible. Y todavía aún recuerdo la muralla de Nicolás Guillén y la pared donde tramito mi credibilidad increíble. Me niegan la mayor porque soy un esclavo de los ruidos y ciego ante el mundo tan difícil y precario. No vivo en el pasado. Soy la puerta fría que no se abre jamás y las patasdecabra arrancan de un soplo el elemento leguleyo de la sequía del psicótico. Tengo la enfermedad del siglo que viene, aunque creo que se adelantará medio siglo y cuatro lustros. Llevo la muerte como una paloma negra sollozando en el verano sudoroso de los terrados....