Capplannetta enamorado
Puede parecer cursi pero sigo enamorado de la vida, pese a sus inconvenientes y pesadumbres sigo enamorado de ella. En el amor, a las relaciones de pareja me refiero, he sido un cero a la izquierda. Dios me condenó “sin patio” y también me castigó a estar siempre “de cara a la pared”. Quizá en otra vida anterior pecara, no lo sé, yo prefiero hablar de un Dios de la naturaleza, mi vida amorosa siempre ha estado regida por ese Dios que la naturaleza contempla, cuando digo naturaleza también digo azar, azar, que es como decir capricho. Aunque no me puedo quejar, ese Dios azaroso me quitó algunas cosas, pero en su justa medida también me donó otras virtudes que yo agradezco. Las paredes tienen la oportunidad de colgarles o insertarles varios ornamentos, y yo mis paredes las tengo emanando efluvios de sol al que, no sé si por suerte o por desgracia, proporciona cierta curiosidad en la que asomarse. No pretendo ser presumido ni presuntuoso, nada más pretendo tener conmiseración ciega con ...