Capplannetta es de otro planeta
A veces he creído ser de otro mundo, de otro planeta. Aunque gracias a mis padres y hermanos (que siempre me trataron con respeto) no he perdido la cabeza como otros la pierden. Podría, ya que a veces me he creído distinto, decir que vengo del planeta Ganímedes y de un mundo llamado Raticulín. Pero no, tampoco quiero ser Napoleón, ni en el caso de la escritura, me he querido parecer a ningún escritor consagrado. Pero no. Todavía se puede hablar conmigo. Aunque muchos duden en hacerlo, pero eso es otra historia. Si fuese de verdad un loco saldría a la calle a gritar y que la gente se riera a carcajadas. Lo que sí existe en un ser con una enfermedad psíquica es mucha estigmatización. Desde que me quiero, ya que he tenido mis horas bajas, hago todo lo posible por ser yo mismo. Conozco mi nombre, y mucha gente lo conoce porque lo llevo tatuado con zumo de limón. Desde que quiero ser yo porque me quiero he tomado partido en crear, ya sea mala o buena, una poesía que escapara de lo clásico p...