Capplannetta y la noche más negra
Me crujieron las costillas mientras ese energúmeno las golpeaba como cualquier cosa. Estaba borracho pero no dejé de revelarme hasta que me rompieron la camiseta. Ese asqueroso viejo, amargado y ojeroso, me puso su asqueroso pie en la frente. Todavía recuerdo la arena que caía por mi frente. Esa noche mi vida cambió. Decidí encerrarme en casa, pues comprendí de qué iban los taberneros y los camareros de pacotilla. No es que fuera pendenciero, es que traté de defenderme ante el desprecio y la animadversión hacia mi persona. Me humillaron, me patearon, y me hicieron refugiarme en casa de mis padres y no salía a la calle por vergüenza. Todavía recuerdan el hecho y me culpan a mí de ser racista y persona nom grata para esa panda de gallifantes sin cerebro. No, no eran gitanos. Eran blancos y con venganza con sed atrasada. No he vuelto a ese bar desde entonces. Lo maldigo con todas mis fuerzas. Me pegaron como a un guiñapo y se cebaron bien conmigo. Ese fue el motivo de porqué me encerré en...