agonizando
Estamos aquí, inmunes a la solitaria plegaria en los hospitales. ¿Quién me dará mis últimos vasos de agua mineral en la agonía que anuncia la retirada de esta vida de mi ser, del ser como ese aquél Casimiro que rascaba la pintura de las ventanas de madera con sus primeros dientes de leche, o aquél Casimiro que esperaba en la escalera de su rellano cuando llegaba tarde y era de noche ya y su madre no le abría la puerta, o aquél Casimiro que acariciaba la mano robusta de su abuelo? Atrás quedarán los desengaños, los vasos de vino bebidos en la resbaladiza inercia que nos lleva a la fiesta, quedarán las noches locas esfumadas en un recuerdo que será óbito como yo lo seré, los recuerdos son un cordel que compartimos aquellos que los vivimos juntos, recuerdos de infancia y adolescencia, los mejores, luego vinieron los desengaños y las adivinanzas que se pudren mientras andas por la edad adulta y cuando las reconoces son un azucarillo con el que saborear riéndote de tu necedad, los amig...