Capplannetta no se encuentra
Descubrí al amanecer cuando desperté tras haberme levantado a la hora de los perdedores, que no era yo entre la caterva antigua de los inmortales. Me cerraron mil pestillos, a mi campo sí le pusieron llaves. Me busqué en las plazas públicas, en los pueblos blancos de la verdiblanca Andalucía. No había restos de mí. Ni en la estrella de Catalunya ni en los patios de geranios. Ay, ¿dónde estaré? No sé si estoy en mi casa, o en casa de mis padres, mi sueño tiene una pared de muertos que pretenden la lógica de la física. Descubrí a horas tardías que mis padres eran parte de mi sueño adolescente. Me busqué en la luz de gas, me busqué en los lugares sordos, una caballería de caballos herrados y descocados frecuentan el techo de mi casa de cristal. Un oprobio podrido me floreció de cicuta y garrapatas en la somnolencia cuando todos los gatos son pardos. Me hundo en mi propia mugre. Me acerco peligrosamente hacia el abismo. Tengo cicatrices eternas desde los párpados a la tecnología de las cos...