Nos robaron el azul
Nos robaron el azul de los sueños en la mortaja fría de los baúles, de los tambores de detergente donde los niños guardan sus juguetes preferidos, entre las Biblias y los Talmud, y los Corán, entre los años desde la nostalgia, que no es otra cosa que soñar de nuevo, de dioses que dan certezas cuando solamente hay preguntas. En el tejido ebrio de los bares ambarinos hay un azul oculto de un azul tranquilo, en el preludio de los reservados en las discotecas, en los cómodos besos del amor correspondido. Nos robaron el azul y lo prodigaron en los cenáculos de gente sin corazón, gente que no conoce el azul verdadero. Hay gente corriente con mucho azul en sus corazones. También hay azules en las entretelas de mujeres que lastran un sueño diurno en las postrimerías taciturnas de las fiestas. En sus contenidos también, en sus palabras sin reveses interesados, en los órganos que son un te quiero desde los ojos, y se ennegrecen al mezclar en las mejillas rosadas un sueño de cisne entre sus...