Tabaco negro
A veces he fumado tabaco negro para recordarte. Ya no se vende el tabaco que tú fumabas. Como si una ausencia fuese, no solo espiritual, sino también material, ya que desde que tú te fuiste la vida ha sido una debacle tormentosa prologada desde tu muerte, y ha devenido en cadena con otras muertes de gente a las que quiero y no olvidaré. Cada vez quedan menos miembros en la familia, cada vez más vacíos, cada vez más ausencias. Guardo tus cassettes como un tesoro del que no quiero renunciar. Recuerdo tu presencia fumando y con una fuerza atronadora, ese tabaco fuerte, esa vida vivida con suma fortaleza. Cuando la vida insiste en que te recuerde, también insiste en que te quiera. Ya sabrás que los que han ido a tu encuentro como una pólvora irremediablemente veloz, y que ha estallado en el polvorín de las desgracias, han sido muertes prematuras. Faltan seres de la familia y siempre vuelvo, como si de un círculo vicioso se tratara, a aquella época en la que fuiste el eje principal de...