La cólera y la ira
Cuando las uvas de la ira desmantelen toda tu animadversión, verás, que los hombres nuevos se olvidan de pisarlas ante el gran vino que de ellas se desprende. Pues se pisa y se pisa el mosto que fermenta de ruido olvidado. En la antigua escarapela del Inca hay un suburbio repleto de mar que estalla en cada indio que sobrevive, que es superviviente del suburbio, rodeado de un océano que empuja fuerte y vivo todo el ensueño del plástico donde se envuelven los ingratos sabores. Vienen del sur y del norte, del este y del oeste, a ver replegado el Euro en los calzoncillos mojados de los hombres desmantelados, satirizando servilletas con que se limpian la desfachatez. Vienen porque solo les queda la esperanza del cambio. Toda moneda lleva una ceguera errante que no conocen los que tienen los pies en el sueño. Atraviesan un océano, un continente y los extorsionan los otros parias sin escrúpulos que hacen ganzúas de las cerraduras y de los cerrojos. Piensan los hombres calvos y con cara ...