siempre seré culpable
Llama que su lucha converge de luz de aguja y caricia vacía, dicen que viniste lustrosa a verme cuando la tarde era vainilla todavía, era escasa luz para estar presente tras el carnaval donde todo valía. Viniste emperifollada a verme y viste como las hojas caían del árbol más erguido y potente que ahora ni para leña ya valía, viste mi imagen en tu frente, la viste porque te perseguía, allí vieja, precaria y ausente, allí cuando ya nadie la quería, ¡Dios! Te hiciste tan de repente fabricante de palabras podridas que era del todo frecuente que a ti se acercara el agua fría, morías conmigo en la mente, se te abría la carne donde yo gemía, con que fue leve la lucha siempre no fue breve esta canción herida, no enseñarás con nadie membrete, ay, si fuera testigo algún hijo en vida, si yo soñará aquel día que dije vete dormir sí que sería vulgar pesadilla, si hallas a alguien que logre quererte guárdalo en una jaula entre varillas, dile...