Capplannetta y las decepciones
Tantas decepciones en una semana deben tener un motivo que las justifique. ¿Acaso no soy aquello que de mí esperaban? Debe de haber algún motivo, algún escarnio puesto a secar como la piel de un lagarto. Cien reyes se despertaron por mí llorando y yo lloro por todos ellos. Porque siendo el guijarro más pequeño de la carretera salté por el trasiego de automóviles que recorren los caminos de arena. Siendo inmundo no gano nada, pero tanta decepción no es normal. ¿Qué he hecho para merecer desprecio y vacíos, huecos del alma mía que no se llenan con nada? ¿Acaso he decepcionado yo también? De veras lo siento. Hubo una vez que llevaron mi cabeza en una bandeja de plata destinada a lo que todos ya sabían menos yo. Yo, alma inocente, alma cándida, venganzas y reproches he sorteado como un andariego sediento de mundo. Debe haber alguna razón por la que nací con un sol de invierno entre mi frente y la verdad de los demás. Las distancias no me hacen fuerte, es más, me debilitan como un oso inver...