Capplannetta en busca de su inocencia
En el jardín botánico de mi diversa identidad debe de estar la razón de la soledad que encuentro, y a momentos busco. Un hombre solo, a solas con sus muertos, es de alguna manera un ser frío. Digo frío, porque por fin se marchó el invierno. En el jardín botánico de mi inocencia marchita encuentro aires y desaires, rompecabezas imposibles, juegos a los que no quiero jugar, y tropiezos por los que me levanto por que al dormir descanso. Pero en los agujeros del bosque y en los nidos del pájaro blanco están ausentes los que miran para hablar con farfolla. Quiero ser un poeta que ande su propio y único camino. Y eso es muy fácil. Porque al final del pozo está mi condena al ostracismo rotundo. Todos los hombres y todas las mujeres respiran una soledad profunda. Si miras no respires, si respiras no llames, si no llamas no hay nombres y si no hay nombres una muda manera de llamar a lo que carece de espíritu. Hace años buscaba en mis trasteros algún rastro de lo que no tiene nombre. Y al no ten...