Capplannetta waiting for the miracle
Al principio era una obsesión. Andaba escribiendo las palabras justas que fuesen en número capicúa, después, con el tiempo, huía del número 4. Eso ocurrió cuando en un bar de chinos le dijeron estos que no era buen presagio. Que el número cuatro daba motivaba supersticiones, ya que lo creían como mala suerte, muerte, y malos augurios. Pero el número 8 era totalmente lo contrario. El ocho era símbolo de suerte y prosperidad. Por este motivo en China en las olimpiadas del 2008 tiraron la casa por la ventana. Pero para él, un número capicúa era síntoma de que la suerte estaba cerca. También creía en el número 33 ya que este número es el mayor posición en una logia masónica. El treinta y tres para él eran una buena señal. Quizá buscara la piedra filosofal o como un alquimista pensara en crear oro con pociones mágicas. Pero esperaba el gran milagro. Aquel por lo que los antiguos templarios buscaban como el Santo Grial o la Sábana Santa. Esperar el milagro, qué torpeza, el milag...