Capplannetta y la juventud fugaz
Efímera eternidad, así se llamaba la obra a presentar de una chica de dieciséis años. Las dos palabras unidas crean una paradoja porque se contradicen. Y en esa contradicción tropecé yo. Es efímero todo lo que más se quiere. Y muchas veces creemos o llegamos a pensar, mientras pasa la vida, que la juventud es eternidad, pero no, la juventud lo que es de verdad es efímera, fugaz, escurridiza como una trucha de aceite. Cuando vi aquella chica, con dieciséis añitos (repito), de Zamora, me dio cierta envidia su juventud. Yo no he presentado ningún libro, y tengo cuarenta y cuatro. Sí, he presentado uno, hace una semana justo hoy. Qué Efímera eternidad, efímera porque en una semana he visto mi subida y una cierta caída a la realidad. ¿Es eterna la realidad? Lo que sí es eterno es éste viejo mundo, este mundo donde yo pertenezco, por mucho que me llame o me haga llamar Capplannetta. Capplannetta es un nombre propio pero hace más sombra que una higuera o un parral. Yo publiqué mi poemario El ...