Capplannetta y sus necesidades
Hay veces que necesito ponerle a la vida un grito, aunque extravíe mi salud. Hay veces que necesito salir de esta repetida canción, hay veces que nada sirve lo escrito, y soy un apátrida de la virtud, hay veces que me remonto a las entrañas de la noche de los tiempos, y no encuentro más que alimañas y oscuridad. Hay veces que me cansan el pan, el agua y las rosas y me refugio en las horas muertas de un reloj vacío de tiempo, hay veces que me acuesto sobre el colchón de la tarde y no me quisiera levantar para continuar tarareando el vals de los hombres normales, con el acicalado semblante de un asistente al espectáculo hermoso del vestigio de un sueño, quisiera, y lo digo porque lo necesito, un alma gemela aunque no se parezca a mí físicamente, me basta con que quiera huir como yo a los márgenes del mundo. Allí donde las auroras boreales de verde neón revolotean en el cielo de las exquisiteces de la inocencia, inocencia que ha llegado y quiere quedarse otra vez, hasta que se can...