¡Oh, my God! ¡Oh, Dios mío! (Postfake)
Tanto los españoles como los anglosajones. A pesar de navegar por diferentes ríos, dicen ¡Oh, Dios Mío! Y Dios no es suyo ni de nadie. ¡Si no que se le pregunten a aquellos que ahora son extraños en una tierra que antes de la noche de los 500 años fue suya durante milenios! La verdad de Huancahuasi está en la mirada de todos ellos. La noche de los tiempos no lloró tanto por encontrar la luz de un nuevo sol en fifty fifty con la luna. Con la luna oscura de testigo satelital. Los astros se alegraron desde lejos. ¡Oh, my God! ¡Oh, Dios Mío! Se apropian de un Dios que no es de nadie ni él se considera así. Las guerras y las injusticias dominan este mundo, y el diablo es la humanidad que destruye la Tierra. El diablo somos nosotros mismos, y Dios no nos pertenece. Cuando la luna brilla es un abalorio. Pues ¿la luna estaba antes que el sol? El sol es un astro. Y debemos conformarnos con que la vida es efímera y nos pasa y nos pesa. A partes iguales. Cuando Dios se entregue a los hombre...