Capplannetta y el cautiverio
Existe en este mundo una especie de “cautivos” que se entregan de manera personal y por decisión propia al encierro. La economía, los complejos, las barreras mentales, el miedo, y otras causas hacen de éstas personas esclavos de su tiempo. En Japón los llaman hikikomoris y en occidente los llaman ermitaños o misántropos. Yo llevo encerrado en casa desde hace unos años y nadie tiene la culpa. Es preciso recalcar que hay, en este mundo de cautivos y libres, el hecho de que su miedo se debe a lo que son en algunos momentos, es decir, son esclavos de sí mismos. Los tropiezos de esta vida imperfecta se deben a sus naturalezas a veces con cierto “síndrome de Peter Pan”, o de ermitaños anacoretas de esta postmodernidad. En la familia del poeta y ensayista José Manuel Caballero Bonald estaban “los acostados”. Eran familiares suyos que un buen día decidieron empotrarse en una cama y vivir a través de lo que las criadas y las sirvientas les ofrecían. ¿Eran enfermos o vagos? Ni una cosa ni...