Capplannetta saluda a sus callos
No me gusta comer callos, sin embargo yo tengo dos callos muy certeros en cada extremidad. Se puede tener callos de trabajar conduciendo un camión, se puede tener callos de rozar varillas de hierro trabajando en encofrados, se puede tener callos trabajando de feriante, se puede tener callos de trabajar de chatarrero, pero no se puede tener callos de hacerte pajas, la dureza de la carne no es sensible a la dureza de la vida, a no ser que tengas callos en el corazón, al hacer de chapero en un antro, en la calle, la oscura y fría calle, también se tienen callos de cocinar anticuchos en plena calle, como si las cañas cortadas pincharan en el sazón de un corazón de ternera. Yo tengo unos callos distintos. Callos de pincharme día a día detrás de los cañizares, en los sótanos, en los trasteros, escondido, siempre escondido. Como si fueses un maldito que se esconde de la migaja y la salpicadura, de la mañana preñada de aurora, de la gente que te confisca y te juzga la palabra como un triste do...