Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como cibernética

Capplannetta en el pueblo donde nunca pasa nada

Imagen
Me fui a un pueblo tranquilo, andaluz, de noche abrían sus pétalos el jazmín y la Dama de Noche. Un aroma que no quiero olvidar. Era un pueblo en paz; en romerías y fiestas populares la gente (incluido yo) bebe demasiado. Hubo armonía, hubo paz, hubo ratos de siesta y sosegado pueblo de casas blancas y tantísima Andalucía. Hubo armonía y tranquilidad hasta que llegué yo. Llegué desde la Barcelona camino de hacerse parque temático, o una caricatura satírica por su afán por la filantropía. Filantropía es por los extranjeros, mochileros y demás bazofia cosmopolita que te deja impreso los borrachos y turistas en posesión de las Libras. Llegué al pueblo, me confundieron, me despreciaron, lo lamentarán un día. Empezaron a pasar cosas desde mi aparecida. Soy un extranjero donde nací y soy extranjero en Andalucía. No creo en nacionalismos ni en las patrias putas de esta España mía. Fui disgusto y fui suceso, fui un borracho en este pueblo de la Sevillana fría. Mis padres son del sur y al sur a...

Capplannetta no vende humo

Imagen
El trabajo estaba ya concluido, le había dedicado mucho tiempo a sus trabajos. Cuando ya parecía que iba ser el poemario definitivo, asaltaba en él otra duda surgida de este mundo incógnito. Era, sin duda, un poeta que no vendía. A pesar de sus intentos: colaboraciones en revistas elitistas, poemas enviados con la esperanza herida. Ya no le ilusionaba esta vida de poeta. Abrirse camino entre tanto poeta, entre tantos tecnicismos que lo catapultaban como fuera de toda vanguardia. Él mandaba a revistas culturales y no le hacían caso. Otro poetastro. Pensaba él que dirían los suplementos. Él, al contrario, no negaba una reseña. Le gustaba ilusionar a las personas que lo merecían. Y les entregaba un ramillete de halagos que eran ciertos, pero él siempre fue un muchacho sin recreo. Negativas de editoriales, negativas de autores y el epicentro de la intelectualidad, la vanidad y el elitismo. Él no encajaba en ninguna de esas vertientes. El problema era que alrededor de él sobrevolaba la somb...