crónica de una agonía
Ningún periodista le sacará la pringue a cada segundo de tu agonía mientras la crónica de tu muerte sea esclava de miligramos de morfina que consuelan el dolor de donde parten las esperanzas, pues te visitará un día perfecto, soleado y luminoso en los contornos de tu paseo por esas calles donde no conocen tu rincón oscurito, tu vestigio de sombra que te abraza y te hace suyo en el silencio, a pesar de que haya ruido, mucho ruido en las avenidas desquiciadas de la rayada hora de junglas y fauna al unísono de un pulso de tambores, yo quiero acompañarte en el parpadeo liso de nadas y vacíos desiertos eternos donde me mirabas despacio y un rayo de sol te hacía virgen convicta de las tragedias cerradas en un puño, yo te colmaré de voces que no son tuyas y me acordaré de tu deslumbrado ecosistema de miradas que vuelan en horizontes de rosadas verdades nuevas, te diré que te quiero, ahora que como un astro insignificante con un fondo de auroras te beso en la frente como se besan a las he...