Capplannetta usuario de burdeles
Me escondo en este lupanar de gloria y devoción, donde el responso y la plegaria no se conocen todavía. Calientes tarjetas de crédito, más calientes que las braguetas de los nobles nocherniegos que visitan el aposento de las dulces Magdalenas. Me escondo entre el perfume de estas santas de la noche del neón y la Juke Box a todo trapo, nos envuelven de felicidad fragmentada. Los usuarios de burdel creen que hay otro mundo entre las Venus que dicen no a la consagración del día imperfecto. Viejos ya damos palodú a quien pide regaliz natural, por eso es mejor estar solo, para poder hablar bien hablado de las casas de lenocinio, santas casas de risa a carcajada del cónyuge y la esposa que espera la borrachera del marido. Ella lo huele y le lava la ropa que huele a Chanel Número Cinco. Placentera es la rosa del agua que se esconde bajo las burbujas del yacuzzi y el jabón con olor a fresas de caramelo que las putas enjabonan a todo aquel que logre darle la virtud del orgasmo a aquella q...