Capplannetta fugitivo del destino
Ahora, precisamente ahora, me dejas empotrado como un armario. Yo quisiera llorar de tanto morir, tengo la gangrena en el pensamiento y hay que cortar, cortar de una tajada. Dicen que la amistad que ayuda a la alegría de sus semejantes es querida y dichosa. Yo lo único que he visto es un montón de cáscaras tras haberme dejado la vida vegetal de mi especie. Aquellos que tienen un cielo qué suerte y qué pena. Pues no pueden encontrar lo que buscan y usan violencia gestual, verbal, pretenden verte con miedo, es un minuto o tres horas, o siete días en el que cambia la inocencia. Siento que hace años atrás, justo cuando nací, ya sabían de mi locura, de mi pensamiento en la necrología de aquellos que pierden dinero, de los cabreros acostumbrados a andar eriales y cañadas reales, otros pierden la esperanza gaseosa, otros pierden la cabeza. Ahora esos amigos que venían a buscarme a casa de mis padres, se los tragó la diferencia secreta de los hijos del sol. Se puede ser esquizofrénico de ...