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MONÓLOGO DE UN POETA CON VOCACIÓN (3ª Parte) La disculpa

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No se debería escribir con ira en los huesos. No se debería callar lo que se piensa, y cuando se calla, que sea por que al arrepentirse de lo que uno escribe aquel que escribe no debiera decir según que cosas, aunque las piense, aunque todos lo callen y él sea el único que abre su boca para decirlas. Hago colección de negativas de editoriales, tengo muchas, tantas que dejé de mandar manuscritos a las editoriales hace tiempo. Me resulta difícil entender que el concepto de poesía para todos no es el mismo. Quizá sea esa la razón del por qué tengo coleccionadas tantas negativas editoriales. Quizá esa sea la razón del por qué mi poesía mejora día a día, no cambiando el estilo, no haciendo la pelota a nadie, publicando lo que me dé la gana publicar. Un editor leyó una vez un manuscrito mío mandado en papel, este editor debo decir que no se arriesga, ya que solamente publica a los ganadores de concursos. Todos sabemos como son estos concursos. El editor me dijo que de todo lo q...

MONÓLOGO DE UN POETA CON VOCACIÓN (1ª Parte)

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Esta vida va a ser novelada, esta vida va a ser un largo poema, ahora, que empiezan mis duras batallas, ahora, que siguen mis largas esperas. Empecé a escribir poemas casi por accidente. Fuí cantaor de flamenco con tan poco éxito, que si quería en aquel tiempo poder expresarme, mejor era que me dedicara a la escritura de canciones empalagosas y redundantes, que era lo que en aquel tiempo yo hacía, ya que en el flamenco iba a pasar hambre verdadera. El flamenco es un mundo para masocas, y yo, tenía poca vocación de ser sufriente, y sí como ser que se flagela. Nací unas horas antes de la Noche de Walpurgis, nací durante la agonía de los demonios grises, nací para fustigamiento de los que me quieren, nací para ser alimento de los que me odian, nací y fuí dos caras de una misma moneda, nací para ser un mentiroso profesional, nací para ser el arlequín de la nobleza decadente del espíritu de los que no anhelan nada ambicioso, nací para ser otro. Quizá, si no me hubiese dedicad...