Buscamos la lectura para sobrevivir
Buscamos la lectura porque el mundo lee, pero prefiere hacerlo entre susurros que prefiere andar hacia el encuentro de lo que un libro pueda ofrecernos y nadie nos podrá arrancar. Buscamos un buen libro que nos lama las heridas, como si fuéramos perros que se mutan en el ápice de sueño que les redima. Buscamos el calor de los libros en invierno, y la frescura placentera en la comisura del verano. Buscamos en la lectura un yo que busca en los otros lo que de un libro tomamos y que el silencio no puede darnos ya. Buscamos en el placer de la lectura el derecho que no puede darnos nada, y acude a la verdad entre la grandilocuencia de los sentidos. Añoramos al libro ya leído y somos tendencia hacia la esperanza del libro, ese que espera reencontrarnos y que agazapado sale a nuestro encuentro como un padre o una madre a nuestra búsqueda y a nuestro paso. En una buena lectura está todo el sueño que almacenamos y busca guarecernos para darnos total cobijo, y lumbre entre la luz que busca...