Capplannetta vulnerable
He llegado a un punto de mi vida en el que reparo en lo vulnerable que soy. Siento que el mundo camina en otra dirección y yo voy a la contra. No quiere decir esto que sea un inadaptado pero sí sé que dependo de los demás, y muchas veces me siento contrariado. Mi estado de ánimo sube y baja como un yoyó y tras mi ceguera metafísica encuentro en la soledad un verdadero deleite que sólo se ve satisfecho con la lectura, ya que me distrae y me evade, y naturalmente, la escritura. Que tanto me consuela y a la que he entregado mi vida para convertirme en esclavo de las palabras. Me busco y no me encuentro. Mi enfermedad parte del ser o no ser, del estereotipo interior al que no puedo evitar aunque lo intente con medicación y encerrado en una casa de cristal. No, no me quejo por capricho. Cuando leo, escribo y escucho música; soy libre de mí mismo. Mi vulnerabilidad comienza donde mis semejantes acuden a la plenitud como moscas a la miel de las abejas, y algún avispón cruel destruye por enter...