Capplannetta y el paraíso
He estado mucho tiempo siendo esclavo de paraísos artificiales. Aunque aún tenga mi porción de esclavitud me tengo que conformar. No se puede uno regocijar en las inmundas tragedias ajenas, más aún si estas son personales. Cuando se crea un hábito dentro de tu mente lo mejor es eliminarlo o cambiar el estilo de vida. Mi paraíso se compone de la alegría de mi entorno, y muchas veces mi entorno no es feliz porque mi persona no es feliz. Aunque suene a tópico, la felicidad es algo muy relativo, siempre ha sido así. Pero con ser digno me basta para tener mi trozo de alegría diaria, yo, que tantas veces me he precipitado al abismo, ahora he llegado a un punto en que me conviene llevarme bien con el prójimo. Como cantaba Bambino, yo quiero paz, no quiero guerra . La juventud es empezar por el postre, ya lo he dicho otras veces, pero después de la juventud se debe tener en cuenta que no se debe dejar que se enfríe el bocado. Hablando gastronómicamente, es mejor comer algo caliente que tomar l...