Capplannetta y el estigma
Yo he sido un chico travieso y le he dado muchos disgustos a mis padres. Pero no tengo la conciencia limpia. La verdad, he sido golfo, pendenciero, y vicioso. Ya desde mi etapa escolar ya era un chico rebelde, por eso es que ahora no tengo credibilidad como poeta. Ni como poeta ni escritor. No hay culpables. Yo soy el único culpable de este estigma que me aparta de cualquier cosa que tenga que ver con el aprendizaje y el hecho de ser un hijo timorato. No me inmuto cuando escucho decir según qué cosas, aunque no me guste la gente que grita y pierde el control, porque yo el control lo he perdido demasiadas veces. El alcohol y las drogas me han creado el estigma en mi entorno que me desacredita en cualquier disciplina e intento de reinserción y ciertas motivaciones fuera de lo común. Soy un Caín que no mató a nadie, pero tengo la marca del designio y he estado muy cerca de la mandad verdadera. Aunque yo no sea malo, he sido problemático y rebelde. Dos cosas por las que la estigmatiza...