tarjetas de crédito
Te llaman por teléfono sonrientes ofreciéndote una tarjeta, tarjetita para estar vivo, que te levante de la tumba como a Nosferatu, ideales para ingenuos sin dinero, perfectas para adictos a las compras, Maná del cielo para adictos a la cocaína, paracaídas de la economía moderna que atenúan la gran caída de la ruina total, por un tiempo, y eso tú lo sabes, las ofrecen tipos con corbata como si te dieran la piel de 500 vellocinos de oro, y te están quitando tiempo, sudor, fiebres, y calenturas de un mañana que vendrá, cuando ese mañana llega toca pagarlas con un cuentagotas diseñado para la usura, y una letra pequeña en el contrato que jamás lees, así a los pobres les pasan y les pesan los años.