A Lluis Ricart Riu, in memoriam
El vértigo que me produce esta altura de entresuelo, este pañuelo anudado en el cuello, este caminar sin quererlo, esta elegía sin consuelo, pues perdí hace tiempo el resuello y no tengo ya más. Sucumbo a las reglas del juego, sin conocer las reglas y todo lo que en vida dirán, y perdí la calma y perdí la máscara y perdí la cefalea en mi cráneo de lo que dejaste al irte a no sé qué lugar, pero en la vida cruel más de cien derrotas en nuestro destino estarán. Digamos que hoy me acuerdo de ti. De tu voz en paralelo, en esta muerte fría que dejaste al marchar en tu duelo. Hiciste lo que hacen amigos buenos, pedía y pedía, y tú me ofrecías una silla como diván. Hablabas bien de mis poemas, pero los preámbulos a las estratagemas calman la sed que dejé atrás. Estamos hechos para ser muertos, aunque no para olvidar, y esa es probablemente la paz, la paz de los hemisferios y existe tu don de la palabra en tu belleza y la otra sutileza de la tranquilidad. Esa que yo espero y espero, estar...