Capplannetta sedentario
Hay una barrera en mi vida que no puedo sobrepasar. Es la barrera que me hace diminuto en un mundo de gigantes. Unos se escudan en el núcleo imposible para mí del jazz. No, no me importa qué tipo de música escuche fulano o mengano. El reggaeton es abominable y vomitivo. La nueva generación de mileniars tienen un gusto del que no puedo dar credibilidad. Las modas son eso, modas. Mi juventud se consume como un cigarrillo encendido dejando un esqueleto de ceniza. Mi vida no es dármelas de jazzman, tampoco Heavy, ni ninguna tribu urbana. Yo soy flamenco. Y escucho música que entiendo y la disfruto. Pero me gustan otros tipos de música. La gente como yo no es bienvenida al almuerzo de los suegros. Tampoco a las cenas, lo que sí sé es que soy un poliedro de músicas y de colores que me hacen solitario y sedentario. Cortan con unas tijeras las cuerdas de mi lira. Soy un poeta, no un mercachifle. Eso le dijo a alguien. Mi suerte es que me gusta la buena música. Desde Bach hasta Los Chichos, de...