Capplannetta y la tumba de los mitos
Después de los mártires del rock muertos a la edad de veintisiete años que dejó su poso de estrellas en la memoria colectiva de los carcas como yo, pues ya no hay mitos como los de antes, en realidad ya no hay mitos. El glamour de las estrellas del rock, del pop o del soul ha llegado a su fin. Ni Marilyn Monroe interesa ya, los mitómanos se han extinguido y una plaga de milenials nos hunde bajo sus costumbres nuevas. Se perforan, se tatúan y se hacen el harakiri mientras siguen a mitos Manga dibujados en píxeles romanticones y se hacen otakus, o lo que es peor, hikikomoris como egos influyentes de Peters Pans sin Campanillas. Los mitos de ahora son epopeyas japonesas de samurais rosas y con la cara amarillenta debido al mísero sol que toman. Las gestas épicas de los Anime embelesan a estos chicos de hoy. La mitomanía se esfumó con Amy Winehouse y ya David Bowie murió de viejo. Porque está claro que los mitos han de morir jóvenes y dejar un atractivo cadáver. Las pegatinas, y la cu...