TAXI DRIVER Y YO
Me identifico con Taxi Driver, es una película atractiva donde me reflejo como en un espejo. Me identifico en Travis, en su eterna noche monótona, en su soledad de neón y cine porno nocturno, en su locura de armas ilegales y en sus obsesiones de polución y prostitutas con cara de muñecas. La noche eterna en Taxi Driver es un espejo tendido en el alfasto mojado de mi ciudad universal, mi ciudad maldita y plagada de soledades en cada individuo, en cada mirada, en cada media sonrisa. La soledad de Travis es tan reconocible por mí que me lanzo a pensar que toda la película desprende un realismo desde una perspectiva locuaz y moderna. La enfermedad de Travis es el insomnio y la soledad enfermiza, es la noche reflejando sus charoles en los bulevares donde Travis se trastorna. Los chulos, los yonkis y las meucas se entrelazan y gimen sollozando el aullido de su nocturna marginación en la desesperada ciudad insomne. Enfermedad, depravación, soledad asqueante, rutina de taxímetro. Mari...