Falsa Alarma
Cuando se repartían una pareja de ingenuos el Remigio de doble baraja hubo un silencio antes de una falsa alarma. Pobre de Publio y Rogelio sin prepararse una coartada. Tenían el maligno vicio de jugar a la escalada, se divertían con papel de aluminio siguiendo una gota de amoniaco depurada. Nada son los pregones, vanas las palabras, ni todo el monte es orégano ni en trigales hay amapolas tan coloradas. Todo era una falsa alarma, eso decían mientras le daban mortaja tendido en su cama. ¿Por qué querrán silenciar tu custodia sin guardar raya? Será porque tienes el vicio de pensar mal lo que hablas. El teléfono te odia, te odia el cigarrillo, también se cansan. Muerte en Cifuentes todos comentaban, los abuelos tomando sol de media mañana. Al menos murió en su cama, eso decían los que tuvieron una vida mala, tan solo, tan solo estaba, que la soledad se abría camino en el miedo y la casa cerrada. Montepío impío de toda forma sagrada, Montepío de la manera que quiso el mundo partirte ...