crónicas desde cualquier otra primavera
En las cosas que leí hace algún tiempo puedo contaros una curiosidad propia de gitanos. Contaron los supervivientes españoles que estaban recluidos en los campos de concentración nazis, que los días que más temían en los campos de concentración, ya que se ejecutaba gente a diario en las cámaras de gas, pero el momento más terrible de todos era cuando les tocaba a los gitanos. La gente del campo ya lo sabía que eran ellos, por los gritos desgarrados y porque se estremecía el campo entero. Los gitanos se defendían con violencia, ya fueran mujeres, hombres, incluso niños. Los gitanos con los que convivo no son malos, me refiero a los de mi barrio Torre-Romeu, ahora que estamos confinados cada uno en su casa, no quisiera sino romper una lanza a favor de los gitanos. Demuestran a diario como son, puede haber gitanos malos, aunque también los hay payos malos. La anécdota ésta de los gitanos ante la barbarie nazi, me llamó mucho la atención, son junto a los vascos la milenaria esencia euro...