Capplannetta y los amigos necesarios
Un nuevo despertar acude a la luz de mi hogar, y me digo, soy digno de este amanecer sin huella, de este amanecer que se disipará de crepúsculo de sombras, y ya no habrá motivo para cantarle a la noche y sus cosas, sus cosas que aprecio, y que me gusta mirar a la cara teniendo la conciencia tranquila. Un día me acusaron y me calumniaron los casposos que en todos los lugares merodean. Tengo miedo desde entonces a los malos entendidos. Algunos te acusarán de cobarde, pero más cobarde es aquello que no puede beberse, que no puede tomarse. No me quiero morir, se lo digo a mi madre, me encanta la vida, pero a veces no hallo la plenitud de la alegría ni los amores que valen un sueño. No quiero muerte para nadie, pero ella llega como un paseo que haces, el último de ellos. Como poeta de Torre-Romeu quiero vivir aquí y nunca, jamás sería un delator de ningún vecino. Pueden llamarme cobarde, pero yo soy valiente cuando tengo que serlo, y cobarde cuando no debo serlo. El miedo ha hecho de mí cre...