Fábricas vaciadas
Cuando trabajaba en la UH me encantaba pasear por la fábrica vacía de personas. Era un gran privilegio que me era otorgado cuando me quedaba los fines de semana para hacer horas extras. En aquellos pasillos sin gente me ponía la radio y trabajaba con placer. Esa seguridad que tenía cuando trabajaba en la fábrica vaciada no lo tenía cuando estaba repleta de gente. Últimamente me acuerdo bastante cuando trabajaba. Cosa que hace ya años, pero cuando escucho a los coches de gente que madruga para ir al trabajo recuerdo cuando yo volvía, ya que hacía turno de noche. Ese turno me ha hecho un noctámbulo incluso ahora que no trabajo. Echo de menos esa sensación de estar a tu bola en una fábrica y con poca gente, la necesaria. Seguramente habrá quien diga qué suerte tiene que no trabaja, pero yo no diría tal cosa, porque cuando yo trabajaba, en el turno de noche habitual, era verdaderamente feliz.